Paciencia para cumplir la obra.

Paciencia para cumplir la obra.

Soy esposa de misionero y pastor en mi ciudad, y en este rol he batallado con multitudes de acontecimientos durante el ministerio. Cada uno de estos hechos en mi vida, ha sido para crecer espiritualmente, y muchas veces he visto como Dios ha tratado una y otra vez algunas de mis debilidades y fortalezas negativas que se concentran en mi alma.

La primera y más grande ha sido la paciencia, que muchas veces he perdido debido a mi notoria manera de finalizar todo al detalle.  Cuando recibí el llamado a llevar el evangelio a mi ciudad; estaba soltera, y trabajaba en una empresa manufacturera de empaques en Bogotá, cuando le pregunté al Señor sobre su voluntad de ir a Santa Marta, él contestó a su tiempo. Al año, la empresa quebró, el dueño tenía muchos compromisos. Esto fue el inicio para comprender lo que quería Dios de mí. A los pocos meses fui a mi ciudad a llevar la palabra de Dios, especialmente a mi familia (bajo la bendición de la iglesia). Había un gran avivamiento en la ciudad porque muchas personas recibieron a Cristo. Tenía reuniones de estudio y predicación semanales  de más de 30 personas y más de 30 niños. Mientras trabajaba secularmente y en la obra, pedía al Señor que enviara obreros para la obra. Pero sucedió lo contrario, Dios me hizo volver a Bogotá. Allí fui enseñada en la paciencia. Mi deseo era regresar pronto, pero no fue posible. Dios envió a un gringo especial a mi vida, y vislumbré lo que Dios quería para mí. Glenn fue llamado también a la obra. Así es como la voluntad de Dios junta a dos personas para completar Su obra (Dios contestó mi oración). Llevamos 12 años (después de esperar 6 años casados en Bogotá) de estar en Santa Marta, creciendo la iglesia de Cristo y creciendo espiritualmente. Paciencia es lo primero que he aprendido. Dios tiene su tiempo, sus caminos, y nada se hace sin la voluntad de Dios.

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